Introducción
Por Carboxiterapia se entiende el uso del Anhídrido Carbónico (CO2) con fines terapéuticos, suministrado por vía subcutánea y percutánea.
El uso de esta terapia no es reciente; ya desde los años 30 se utiliza en la estación termal de Royat (Clermont-Ferrand) en Francia.
A lo largo de los años el número de pacientes tratados en esta estación termal ha aumentado progresivamente (las estadísticas del Instituto de Investigaciones Cardiovasculares de Royat indican que en 1994 se han sometido a la Carboxiterapia alrededor de 20.000 pacientes afectados de arteriopatías periféricas de diferentes etiología, con resultados esperanzadores en lo que se refiere al la recuperación funcional).
Tomando como base estos datos, el Ministerio de Sanidad francés ha subrayado la importancia de que esta terapia sea usada, ya sea sola o en asociación con las terapias tradicionales.
Un número tan elevado de pacientes representa una convalidación implícita no sólo de la terapia, sino también de la seguridad de la metodología.
En Italia, esta metodología terapéutica fue importada a principios de los años noventa en la estación termal de Rabbi (TN) que posee las mismas características termales que Royat.
Hoy se ha mejorado la técnica de suministración a través de un equipo capaz de distribuir el CO2 de manera controlada (dosis y tiempos de distribución del gas), y se ha introducido la metodología en la curación de la Paniculopatía Edematofibrosclerótica, ha confirmado la metodología en la terapia de las arteriopatías periféricas y ha localizado nuevos campos de aplicación (Patologías articulares-dermatología, estudios en curso).
CO2- Datos generales
El CO2 es un gas inodoro, incoloro de carbono bióxido, descubierto por Priestley al final del siglo XVII, Lavoisier describió sus funciones en la respiración; Miesher demostró los efectos en la respiración del hombre un siglo después.
Este gas representa con el agua el producto final del metabolismo de los seres vivos, y tiene una importancia fundamental en la regulación de muchas de las funciones vitales del organismo.
Transporte y eliminación de anhídrido carbónico
El organismo en reposo produce alrededor de 200 ml de CO2 al minuto, mientras que cuando en un ejercicio físico puede producir 10 veces esta cantidad. Se difunde rápidamente de las células que lo producen en el torrente circulatorio, desde donde se transporta en parte bajo la forma de ión bicarbonato, en parte combinado químicamente con la hemoglobina y las proteínas plasmáticas y en parte en solución en una tensión de alrededor de 46 mmHg en la sangre venosa mixta. Se transporta a los pulmones desde donde se espira a la misma velocidad que se produce, dejando un PCO2 de alrededor de 40 mmHg en los alvéolos y en la sangre arterial.
Efectos de la inhalación del CO2 en el organismo
a) Respiración
La inhalación de CO2 al 2% produce un incremento mensurable la frecuencia y de la profundidad de la ventilación. Existen al menos dos sitios donde el CO2 actúa para estimular la respiración. En las áreas de integración respiratoria del Tronco Cerebral actúan los impulsos que provienen de los Quimiorreceptores bulbares y de los Quimiorreceptores periféricos- El mecanismo mediante el cual el gas actúa en estos receptores implica la reducción del pH que trabaja del CO2 (Neff y Talmage, 1978; Drysdell et al. , 1981).
b) Circulación
Los efectos del CO2 en la circulación son el resultado de un efecto directo local y de un efecto inmediato del Sistema Nervioso Autónomo Simpático.
El efecto directo en los vasos sanguíneos determina la Vasodilatación.
El efecto indirecto se determina por una activación difundida del sistema nervioso simpático, que produce un aumento de la concentración plasmática de Adrenalina, Noradrenalina, Angiotensina y otros péptidos. Los resultados de esta activación consisten en una Vasoconstricción (Staszewska, Barczak y Dustig, 1981). Así pues, la respuesta circulatoria total está determinada por el equilibrio de los efectos directos e indirectos.
En cualquier caso los efectos vasodilatadores locales parecen tener una influencia mayor respecto a los vasoconstrictores mediatos por el simpático, por lo que el efecto global de la inhalación de CO2 se sintetiza en una reducción de las resistencias periféricas. La vasodilatación influye también el círculo cerebral y coronario (Ely et al., 1982).
c) Sistema nervioso central
En dosis bajas, el CO2 tiene un efecto depresor en la corteza cerebral y eleva el umbral convulsivo inducido por los fármacos. En dosis más altas (25-30%) tiene un efecto excitante para la activación de los centros subcorticales y puede reducir las convulsiones.
Usos terapéuticos del CO2 por inhalación
a) Anestesia
El CO2 puede aumentar la velocidad de inducción de la anestesia inhalatoria y del despertar de la misma por efecto del incremento de volumen respiratorio al minuto y del flujo sanguíneo cerebral.
b) Usos varios
La inhalación de CO ha sido propuesta en el tratamiento del hipo con unos resultados discretos. La sordera inesperada también ha sido tratada con CO2 con un resultado positivo que se debe, probablemente, al incremento de la circulación coclear (Fisch, 1983).
Por último, dado que el CO2 no soporta la combustión, se usa por insuflación durante los procesos endoscópicos cuando se usa la electrocauterización (Bigard et al., 1979).
Efectos del CO2 por suministro percutáneo y subcutáneo.
El efecto del CO2 cuando se suministra por vía percutánea ha sido valorado en numerosas publicaciones científicas.
De manera particular, los estudios efectuados a nivel termal en Francia han demostrado que la aplicación de aguas termales ricas en CO2 aumenta los flujos sanguíneos en el microcírculo subcutáneo, la PcO2 subcutánea, con una mejora consiguiente de los síntomas subjetivos en pacientes que sufren de claudicación en diferentes etiologías, con o sin úlcera de los miembros inferiores (Ambrosi et al., 1986 Vacher et al., 1987). Es de especial interés el trabajo desarrollado por Hartmann et al., que han comparado los efectos de agua rica en CO2 con el agua simple en 24 pacientes con Claudicación Intermitente. Teniendo en cuenta los resultados han concluido que este tipo de tratamiento es clínicamente eficaz en pacientes con obstrucciones arteriosas en los miembros inferiores (Angiology, Nov. 1997).
Es evidente que la acción del CO2 no se efectúa solamente a nivel del microcírculo subcutáneo, sino también a nivel muscular (acción demostrada en el perro de Paulon y Couldert, 1980).
La absorción del gas por vía percutánea depende de diferentes factores, entre ellos la concentración del gas que debe ser de 1000 mg CO2/litro (por debajo de 400 mg/litro no tiene efecto en el microcírculo), la temperatura del gas que debe estar en torno a los 33°C, el espesor del estrato córneo.
Este Tipo de suministro se efectúa normalmente en ámbito termal, pero puede ser efectuado a nivel ambulatorio si se dispone de un dispositivo para la eliminación de CO2.
La suministración subcutánea del CO2 se efectúa con un aparato capaz de distribuir el gas de manera controlada (presión constante, volúmenes conocidos de gas en un tiempo determinado, CO2 estéril). El gas medicinal se envía directamente al aparato desde bombonas de acero, provistas con un manómetro para el control de la presión de llenado y la de distribución.
Después de haber fijado los datos relativos al volumen a distribuir y al tiempo de distribución, el gas se introduce el tejido subcutáneo a través de agujas de 30 Gauge colocadas a la somita del tubo de salida. El control de la distribución se efectúa a través de un pedal que da el vía libre o la señal de paro a la suministración.
Durante la suministración es evidente un enfisema subcutáneo que se localiza en área muy extendidas, señal de la notable capacidad de difusión del CO2, al que sigue un eritema con sensación de calor, señal de la actividad vascular del gas.
Tanto si es suministrado por vía percutánea como por vía subcutánea, el CO2 provoca una vasodilatación del microcírculo subcutáneo. Esta acción se manifiesta a través del aumento de la velocidad de flujo y la apertura de capilares “virtuales” normalmente cerrados en condiciones parafisiológicas.
Este mecanismo de acción del CO2 es visible y cuantificable a través de investigaciones microangiológicas (Videocapilaroscopia con Sonda Óptica y Láser Doppler Fluximetría). La primera muestra una vasodilatación capilar y venular activa y un aumento de la tesitura microvascular, la segunda investigación cuantifica en términos de unidades de perfusión esta dilatación, a través del incremento de la esfigmidad arteriolar (Albergati,, Lattarulo, Curri, XVII Congr. Naz. Med. Marzo 1997). Se intuye que el íntimo mecanismo del CO2 pueda explicarse probablemente a través de la estimulación de la Células Musculares Lisas articulares: consecuencia de la vasodilatación activa es el aumento del PcO2 tisular, demostrada por Ambrosi 1986 y Vacher 1987, a cual no finaliza con el fin de la terapia, sino que permanece por un cierto periodo después del ciclo terapéutico.

Usos terapéuticos de CO2 por suministración subcutánea.
a) Paniculopatía Edematofibrosclerótica
Consideradas hasta ahora como un problema estético, las alteraciones histomorfológicas que acompañan la P.E.F.S. han sufrido en el curso de los años, gracias a los procesos tecnológicos, continuas actualizaciones que han confirmado su colocación en la categoría de “patología”, de manera que hoy en día se habla de “Síndrome Celulítico”, expresión de diferentes procesos patológicos que deben ser correctamente investigados como cualquier otra patología (Curri, J.Med. Esth., 1976; Curri, Flebolinfologia, 1988; Ryan, Curri, Clin. Dermatol., 1989).
Se ha llegado a demostrar como en el síndrome celulítico desarrolla un papel fundamental desde el punto de vista patogenético la alteración del microcírculo que se manifiesta en la “Microangipatía da Estasis y en el Abiotrofismo regresivo” (Curri y Ryan, 1989).
Considerando la acción microvascular del CO2 y la patogénesis microangiopática del síndrome celulítico, se entiende como la Carboxiterapia tiene un racional científico en el tratamiento de esta patología.
En el “síndrome celulítico”, la terapia se hace con una frecuencia de dos veces por semana. La dosis utilizada en cada miembro es de unos 300 cc. de gas, en base a las curvas dosis / respuesta obtenidas con diferentes dosis de CO2 en el S. Celulítico (Albergati, Lattarulo, Parassoni, Curri, XVIII Congr. Med. Est. Roma, Marzo 1997). La suministración se hace inyectando gas en las áreas anteriores y posteriores del muslo, áreas que se subdividen en 6 cuadrantes, cada uno de los cuales recibe unos 30 cc. de gas.
Teóricamente es posible efectuar un número menor de inyecciones, pero se prefiere el método descrito que garantiza una mejor distribución del gas, si bien su difusión en el tejido es muy evidente.
El tiempo de suministración tiene importancia ya que en pacientes sensibles los flujos más lentos son mejor aceptados por las pacientes que tienen un umbral sensitivo bajo; en nuestra experiencia hemos encontrado una buena aceptación en flujos de 30 cc/3 minutos.
Como media, el ciclo terapéutico está en torno a las 20 sesiones, durante las cuales se pasa a través de fases que son constantes en todas las pacientes: mejora del aspecto cutáneo, reducción de la consistencia del tejido celulítico y finalmente reducción del mismo.
Durante la terapia pueden surgir sensación de quemazón y/o molestias y dolor en el punto de inyección o a distancia del mismo; además al final de cada sesión es posible que surja una sensación de peso de los miembros inferiores que tiene una duración de unos 15 minutos y no tiene ningún significado clínico.
b) Adiposidad localizada
Casi siempre asociada al “síndrome celulítico”, la adiposidad localizada representa un problema estético que, a diferencia de la celulitis, no evidencia las alteraciones microvasculares (microangiapatía de estasis) y histomorfológicas agregación adiposidad y fibrosis). Normalmente este cuadro se localiza la mayoría de las veces en la parte anteromedial de los muslos, en la parte medial de las rodillas, y en el abdomen. Objetivamente no se encuentran los signos típicos de la celulitis, como la pastosidad cutánea, la hipotermia, la palpación de granulia profunda. Desde el punto de vista microcirculatorio, la presencia de zonas avasculares se debe a la compresión del tejido adiposo en los capilares, mientras que no se evidencia estasis capilar. En el momento en que esta situación se asocia a la aparición de lipedema y linfedema, el cuadro se desarrolla hacia la liposclerosis y por lo tanto hacia el “síndrome celulítico”.
El uso dela Carboxiterapia en la adiposidad localizada se apoya en un concepto preciso:
* incremento de la velocidad de flujo en las arteriolas precapilares = tendencia a la lipólisis.
** reducción de la misma = tendencia a la lipogénesis
Un estudio de los efectos de la carboxiterapia en la adiposidad localizada se ha efectuada en la Cátedra de Cirugía Plástica de la Universidad de Siena; este estudio ha tenido en cuenta 48 pacientes. Se ha detectado mediante el uso de Fluximetría Láser Doppler o Oximetría transcutánea el incremento de la perfusión arteriolar y de la tcpO2 al final del ciclo del tratamiento; mientras que el análisis de los valores de circunferencia de los miembros y abdomen ha mostrado una reducción del panículo adiposo. Estos valores se han analizado estadísticamente y se ha demostrado que son muy significativos. Además 7 pacientes se han sometido a biopsias antes y después del tratamiento para comprobar si se producen modificaciones morfológicas: al final del tratamiento el análisis histológico ha mostrado fractura adipocitaria, presencia de material lipídico en el intersticio; esta modificación mecánica asociada al incremento de la velocidad de círculo y de la tcpO2 es la razón de la reducción del panículo adiposo. No se ha verificado ninguna modificación mecánica en la dermis profunda , sede de estructuras vasculares importantes (La Carbossiterapia nel trattamento delle adiposita localízate. Esperienza clinica e correlazioni istopatoloiche, C. Brandi, P.Lattarulo, P.A. Bacci, C. D’Aniello, Cattedra di Chirurgia Plastica e Ricostruttiva- Universita degli Studi di Siena), en proceso de publicación.
El protocolo terapéutico en la adiposidad localizada recalca lo descrito para el “síndrome celulítico”.
Siempre en el campo de la patología de la grasa, la carboxiterapia ha demostrado su validez en asociación con la cirugía tradicional y a la lipoaspiración, en el tratamiento de la Lipomatosis Múltiple Asimétrica. Los mismos autores han tratado en el pre y post operatorio dos pacientes afectadas por esta patología. El protocolo descrito para la carboxiterapia ha permitido reducir la grandeza de la masa adiposa y por lo tanto el sangrado, mientras que la suministración en el post operatorio permite controlar en el tiempo el desarrollo de nuevas masas adiposas y por lo tanto limitar el número de posibles nuevas intervenciones (Il trattamento chirurgico delle localizzazioni addominali della Lipomatosi Multipla Asimmetrica (LMS) integrato dalla Carbossiterapia, C. Brandi, P.A. Bacci, P. Lattarulo, B.Bosi, I Dei, L. Grimaldi e C. D’Aniello, Unità Operativa di Chirurgia Plastica e Ricostruttiva, Università degli Studi di Siena; 48° Congresso nazionale della Società Italiana di Chirurgia Plastica ed Estetica, Gubbio, 25 - 30 Settembre 1999).
c) Patologías vasculares arteriosas
La suministración de CO2 por vía subcutánea en la cura de la arteriopatías periféricas ha tomado impulso gracias a los resultados obtenidos en Royat, Francia,
Los pacientes candidatos a esta terapia son los que presentan signos o síntomas de insuficiencia arteriosa y/o arterioral, con o sin molestias tróficas de los tejidos y/o ulceraciones. La causa principal de las molestias funcionales y orgánicas es sin duda la isquemia. La reducción de la aportación de O2 al tejido a través del microcírculo pone en marcha a continuación los mecanismos que conducen a la pérdida de sustancia. La Diabetes Sacarina y la patología obstructiva representan las causas más frecuentes de estas condiciones. La Carboxiterapia por vía subcutánea ha demostrado su eficacia, ya sea para reducir, hasta el cierre completo, las ulceraciones o para mejorar los parámetros de marcha en las formas funcionales. Esto se debe gracias a los efectos descritos del CO2 en la circulación. El protocolo de tratamiento usado por nosotros prevé una suministración de CO2 que varía de los 100 cc a los 200 cc por miembro inyectado en un flujo regulado de unos 20-30 minutos. La suministración del gas inicia a nivel de la raíz del muslo, y prosigue en sentido distal hasta los bordes de la ulceración. El ciclo de tratamiento prevé unas 20 sesiones y en cualquier caso es subjetivo y en relación a la obtención de la curación.
Se aconsejan 3-4 ciclos anuales de Carboxiterapia.
d) Síndromes acrocianóticos
Se trata de síndromes funcionales que tienen que ver con el micro círculo precapilar. La más frecuentes son el Síndrome y el Fenómeno de Raynaud. La Carboxiterapia ha demostrado ser muy útil en el tratamiento de estas patologías.
Es de fundamental importancia antes del tratamiento diagnosticar correctamente estos fenómenos, ya que pueden ser el síntoma de patologías autoinmunes, que requieren terapias específicas. En cualquier caso la Carboxiterapia en estos casos puede ser un apoyo para mejorar el componente microvascular.
En las acrocianosis no autoinmunes, el protocolo de tratamiento prevé la suministración de CO2 en las zonas acrales; normalmente, las sedes de estos fenómenos son las manos y los pies. Antes de la suministración del gas se deben calentar las partes a tratar con una dosis producida por el desprendimiento cutáneo. Se inyecta en el dorso de la mano una cantidad de gas no superior a 50 cc, con flujo de distribución muy lento. Cuando aparece el enfisema subcutáneo se empuja delicadamente el gas hacia la parte distal, intentando cubrir también los dedos. El ciclo de tratamiento prevé unas 20-25 sesiones.
También la Livaedo Reticularis se beneficia de este tratamiento. A menudo se presenta asociada con el “síndrome celulítico”, por lo que el protocolo es el mismo.
Se han descrito, especialmente en ámbito termal, tratamientos para otras patologías como las formas inflamatorias articulares; la Carboxiterapia, aunque tiene una eficacia terapéutica, no representa hoy como hoy una indicación para estas formas, ya que no existen estudios controlados sobre este tema. Muy diferente es el caso de la Soriasis, en la que la suministración de CO2 produce importantes mejoras de las placas inyectadas. Los estudios en curso son muy prometedores, pero antes de validar este tratamiento es necesario esperar el seguimiento de los pacientes tratados.